TODO PASA POR UNA IMPRESORA 3D

La tecnología de reproducción fabrica prótesis. Se estima que las necesitan más de 100 millones de personas en el mundo.

Guillermo Martínez, un joven madrileño de 23 años, ha creado Ayúdame 3D, a través de la cual avanza en su proyecto de crear con impresoras 3D prótesis de manos y brazos. Desde la mañana teje con su máquina un hilo de plástico blanco y la otra uno negro dando forma a cada una de las piezas de una prótesis.
Tras entregar cinco prótesis en Kenia y ver que eran “estupendas”, empezó un proceso de crowdfunding que ha cerrado en enero. Ha conseguido casi 4.000 euros y ya tiene 20 pedidos.
La de Martínez es sólo una de las múltiples organizaciones en el mundo que entregan prótesis impresas en 3D de forma gratuita. E-Nable, una ONG internacional nacida en Estados Unidos, es una de las más grandes: ya ha facilitado más de 1.500 manos artificiales a personas necesitadas de todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hay al menos 100 millones de personas en el mundo que necesitan una prótesis, y prevé que esta cifra aumente en los próximos años con el incremento de personas mayores en la Tierra.
Por su parte, Martínez explica que la mayoría de las peticiones que ha recibido vienen de España, pero las personas que las van a recibir son de fuera. El joven considera que en un sitio donde para sobrevivir hay que trabajar esto es muy importante.
Según informó el diario español El País, la principal ventaja de las prótesis impresas en 3D es el precio. Plataformas como E-Nable, en Estados Unidos, o Trucos Optimistas, en España, permiten descargarse los modelos de forma gratuita y ponen en contacto a aquellos que necesitan una prótesis y quienes pueden ayudarles a diseñarla o imprimirla. Santiago Mas, creador de Trucos Optimistas, cuenta que a él construir una prótesis de dedo de Knick le cuesta menos de dos euros.
A Guillermo Martínez las prótesis que fabrica en su habitación le cuestan menos de 35 euros. Las impresoras no paran de trabajar. Cada una le costó alrededor de 500 euros. Pero para él, la sensación de dar una prótesis y cambiarle la vida a una persona no tiene precio: “Tengo la tecnología que actualmente no está en todas las casas. Ayudar de esta forma es demasiado fácil como para no hacerlo”.

 

24 de enero de 2018 – agp – Fuente: elpais.com