EL VALOR DE LO IMPRESO

Un trabajo publicado por Fundación Gutemberg exalta el valor del impreso y su vigencia, más allá de las nuevas tendencias y tecnologías.

A través de los diversos trabajos e investigaciones dedicados a estudiar el emergente digital en la comunicación y en la cultura, es posible observar una constante: el impreso es irremplazable. Su rol en el desarrollo de los aspectos intelectuales, sociales, afectivos e incluso su incidencia en la madurez fisiológica, tiene un valor central en la actualidad.
Como ha sucedido en otras ocasiones en la historia de la humanidad, una de las cuestiones verdaderamente interesantes de las investigaciones son los hallazgos que se presentan en su recorrido, se trata de descubrimientos que van más allá de los objetivos iniciales.
En el caso de la pregunta acerca de lo impreso y lo digital, es posible situar dos elementos novedosos: la materialidad y la topografía, advierte un trabajo recientemente publicado por Fundación Gutemberg.
En cuanto a la materialidad, se ha verificado que el contacto con el papel es relevante en la experiencia de leer un libro. Cuanto mayor cantidad de sentidos forman parte de la lectura, más integral y perdurable resulta la experiencia. En esta línea, Maryanne Wolf de la Universidad de Tufts se refiere a “fisicabilidad” en la lectura.
La topografía: a diferencia del libro digital, es en el libro impreso donde se ve facilitada la vivencia de “un camino por recorrer”. A partir de las experiencias asociadas a la memoria visual, es posible recordar la ubicación donde algo fue leído.
El libro impreso tiene orientación: arriba y abajo, izquierda y derecha, incluso, adentro y afuera.
Topografía y materialidad son categorías que, hasta la actualidad, pertenecen de manera exclusiva al libro impreso, concluye el escrito.