EL ARTE MULTIPLICADO EN SOPORTES

Láminas, tazas y bolsas de tela trasladan obras a objetos cotidianos, con técnicas como giclée, sublimación o DTF, según cada material.

Una pintura, un dibujo o una ilustración no terminan su recorrido en la pared del museo: convertidos en láminas, tazas, libretas o tote bags, circulan como piezas gráficas que se reproducen en distintos soportes y para públicos de todo el mundo. Ese traslado exige decisiones de color, formato, materiales e impresión. Su peso económico se ve en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), cuyas tiendas, publicaciones y restaurantes generaron USD 86,5 millones en el ejercicio cerrado en junio de 2025, el doble de lo recaudado por entradas.
En las reproducciones sobre papel y tela, la técnica de referencia es el giclée. El Museo Van Gogh de Ámsterdam imprime bajo demanda con tintas de archivo de doce colores sobre lienzo o papel de algodón, y el Thyssen-Bornemisza de Madrid produce sus láminas al recibir el pedido, lo que evita inmovilizar stock. En los objetos, según la plataforma Gelato, la sublimación es la opción más eficiente para tazas y el DTF se destaca en textiles, mientras que Inkcups ubica a la sublimación y la impresión UV entre los métodos más usados en bolsas.
Detrás de esas técnicas hay un circuito de gran escala. Según sus estados financieros, el MoMA recaudó USD 42,4 millones por entradas, y sus ingresos minoristas provienen de tiendas, comercio electrónico, venta por correo y operaciones mayoristas. Business of Home informó que su área comercial supera los 3 millones de transacciones anuales, por encima de los 2,7 millones de visitantes de 2023-2024. A su vez, según Urgent Matter, el retail del Metropolitan Museum of Art alcanzó USD 64,9 millones brutos en el ejercicio 2025.
En la Argentina, el modelo tiene otra escala, pero sigue una lógica similar. Según Unidiversidad, portal de la Universidad Nacional de Cuyo, la tienda del Malba incluye libros, pósters, objetos de escritorio, accesorios y joyería, muchas veces realizados por artistas, y en los museos públicos los derechos de reproducción se gestionan a través de la Sociedad de Artistas Visuales Argentinos (SAVA). Para el sector gráfico, es un mercado donde la calidad de la imagen y su aplicación sobre cada material marcan la diferencia.