Estudios recientes muestran que despejar pasillos y ordenar mensajes rinde más que sumar piezas, clave para comercios con pocos metros.
En un local chico, exhibir menos puede vender más, y esa evidencia reordena el trabajo de la comunicación visual en el punto de venta. Un estudio publicado en abril en la revista científica PLOS ONE midió durante 12 semanas un supermercado de unos 800 metros cuadrados. Al retirar cinco exhibidores de piso ubicados en mitad de un pasillo, la participación de esas categorías en las ventas subió de 4,33% a 4,83%, un 11,5% más, pese a que había menos mercadería a la vista.
El dato importa en la Argentina, donde los nuevos formatos de cercanía trabajan con superficies de hasta 200 metros cuadrados, según publicó La Nación , en agosto.
El primer concepto que surge es la jerarquía. Una investigación del Journal of Marketing, basada en 237 experimentos en diez tiendas, comprobó que la cartelería digital eleva 8,1% la probabilidad de compra del producto anunciado. También detectó que ese efecto se reduce 9,6% cuando conviven otras señales promocionales, y que cada pantalla recibe entre 5 y 15 segundos de atención. Ambos trabajos se hicieron en superficies grandes, pero el principio pesa más cuando el espacio se achica: las piezas quedan dentro del mismo campo visual y compiten entre sí. Definir qué se lee primero pasa a ser una decisión de diseño.
El segundo es la verticalidad. Mordor Intelligence estima que el mercado mundial de exhibidores para punto de venta pasará de USD 17.140 millones en 2026 a 22.230 millones en 2031, y ubica entre sus impulsores a las tiendas de formato pequeño, que demandan soluciones verticales y modulares.
En la misma línea, un estudio CAAD Retail Design relevó en la feria alemana EuroShop, realizada en febrero, mobiliario reconfigurable, sistemas de montaje rápido y pantallas LED modulares. La lógica es común: un mismo soporte que cambia de mensaje o de disposición sin obra y sin ocupar más piso.
Nada desaparece, todo se transforma
El tercero es la miniaturización del precio y la promoción. Grand View Research calcula que el mercado global de etiquetas electrónicas de góndola crecerá de USD 2.100 millones en 2025 a 7.300 millones en 2033, y que las de hasta tres pulgadas concentran 60% del total, por su uso donde el espacio es limitado.
En la Argentina, el portal ITSitio informó que en marzo se presentaron en Buenos Aires pantallas de papel electrónico color de 13 y 32 pulgadas, con hasta 500 días de batería. El impreso no desaparece: OG Analysis proyecta que la señalización impresa pasará de 32.450 a USD 39.260 millones entre 2026 y 2034.
El cuarto está en la fachada, que en un frente angosto funciona como primer exhibidor. La Cámara Argentina de la Industria del Letrero y Afines informó que la Disposición 1548/DFPF/2026 del Gobierno porteño habilita letreros institucionales salientes en torre en tramos de Corrientes, Lavalle y Necochea. La norma exige iluminación LED cálida y estructuras de chapa plegada, acero inoxidable, acrílico o PVC, y cada proyecto requiere aprobación individual. La lectura para el sector abarca tres escalas, la fachada, el recorrido y el estante, y en todas la consigna es ordenar antes que sumar.




