Inteligencia artificial, automatización y regulación global marcan el escenario que tendrá protagonismo en 2026.
Hacia 2030 podrían desaparecer cerca de 2 millones de empleos vinculados a la impresión.
La impresión comercial e industrial entra en 2026 con la producción digital como eje dominante, impulsada por flujos de trabajo más eficientes y una mayor integración tecnológica. De acuerdo con análisis sectoriales difundidos por Konica Minolta, el mercado acelera su adaptación para responder a demandas más variables y a entornos productivos cada vez más conectados.
El crecimiento de la impresión digital se consolida como el principal motor del sector. Según investigaciones de Smithers, esta tecnología ya es central en libros, correo, expositores, seguridad y etiquetas, y avanza con fuerza en envases, revistas e impresión comercial, desplazando gradualmente a plataformas tradicionales.
La automatización gana terreno como respuesta a la escasez de personal calificado. Proyecciones del Foro Económico Mundial indican que hacia 2030 podrían desaparecer cerca de 2 millones de empleos vinculados a la impresión, lo que acelera la adopción de robótica y sistemas autónomos para sostener productividad, reducir desperdicios y asegurar consistencia operativa.
Prioridades
A su vez, la incorporación de sensores, mantenimiento predictivo y servicios remotos apunta a minimizar paradas y reimpresiones. Según Konica Minolta, estas soluciones permiten anticipar fallas, resolver incidencias a distancia y aumentar el tiempo efectivo de producción en plantas de alta velocidad.
La plena implementación del Reglamento de Envases y Residuos de Envases de la Unión Europea, vigente desde 2025, obliga a rediseñar procesos y materiales. De acuerdo con la normativa comunitaria, la producción digital de etiquetas se posiciona como una herramienta clave para avanzar en reciclabilidad, trazabilidad y tiradas más eficientes hacia 2030.




