REDEFINICIONES DEL SECTOR TEXTIL

Cinco fuerzas exigirán estrategia proactiva para sostener rentabilidad y operación.

El sector atraviesa un giro profundo impulsado por cinco tendencias que redefinirán la operación en 2026, según Fespa. El informe plantea que ya no alcanza con reaccionar ante los cambios y que las empresas deberán anticiparse para sostener competitividad, eficiencia y márgenes en un contexto de alta volatilidad tecnológica y de mercado.
Entre los ejes centrales aparece la integración tecnológica de extremo a extremo y la resiliencia de la cadena de suministro. La fragmentación de sistemas y la dependencia de proveedores concentrados elevan riesgos operativos, por lo que se impone un enfoque más conectado, con interoperabilidad y uso intensivo de datos para planificación.
El marco regulatorio ambiental también se endurece y exige mayor transparencia y reducción del impacto, según Fespa. El cumplimiento normativo deja de ser un costo defensivo y pasa a convertirse en una ventaja competitiva, con oportunidades ligadas a economía circular, eficiencia energética y selección de insumos.

Pilares
La eficiencia productiva surge como otro frente crítico, con automatización y estandarización de procesos para reducir errores y tiempos. Flujos de trabajo racionalizados, sistemas de gestión integrados y control de calidad estructurado aparecen como pilares para mejorar productividad y rentabilidad.
Por último, los cambios dinámicos del mercado combinan demanda masiva con personalización y ciclos de producto más cortos. La adopción de modelos híbridos y producción bajo demanda se perfila como clave para responder a clientes B2B y B2C sin inmovilizar inventarios ni perder agilidad.